Prepara tu restaurante de cara a las comuniones

El mes que viene empiezan las comuniones en gran parte del país, las niñas ya están muy nerviosas esperando el que será uno de los días más bonitos de su vida, sin lugar a dudas se convierten en las princesas del cuento, ya los vestidos que podemos ver en el escaparate nos dicen que lo serán. Los padres ya lo tienen todo mangas por hombro, ya comienzan a estar nerviosos porque faltan algunos preparativos por terminar y se dan cuenta que el tiempo se les echa encima. Y es que claro las comuniones de ahora nada tienen que ver con las de antes, en las que salías de la iglesia hay quien iba derechito a un bar, pero muchos otros para su casa, se preparaba una buena comilona, y un montón de regalos adornaban una gran mesa, todos los niños incluidos los que vivían en la misma calle estaban invitados, sin lugar a dudas era un día muy especial que aun pasando tropecientos años no pretendes olvidar.

Ahora en lo primero que se piensa es en coger pronto el salón, vamos que las madres cuando llega el mes de noviembre están más pendientes de que el cura de las fechas, antes de saber cuándo será la primera confesión. Claro la gente sale corriendo porque las plazas en algunos casos son limitadas y todos quieren que ese día se celebre en el sitio que más gusta tanto a los padres como a los niños, por ello es que los restaurantes ya comienzan a elaborar los menús para comuniones, ya comienzan a preparar lo que será el convite, menús especiales para esas fechas en las que notamos como suben los precios y al final el plato nos cuesta un ojo de la cara, y vemos como los restaurantes empiezan a comprar su mejores galas, empiezan a confiar en http://www.resuntex.es/ a comprar mantelería anti manchas que en eventos de este tipo vienen muy bien.

Es normal que cada quien quiera lo mejor para su hijo, pero resulta ser que vivimos en una competencia, vamos a ver quién puede más quien pone el mejor marisco y quien hace los mejores regalos, sin darse cuenta que cuando éramos niños éramos felices con menos que no necesitábamos tantas extravagancias y que al final el día de nuestra comunión era súper especial. Pero los tiempos han cambiado y ahora se hacen las cosas de una manera muy diferente así que no nos queda otra que amoldarnos a las circunstancias.

 

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